sábado, 13 de junio de 2009
Nos movemos en direcciones que buscan expandir espacios, convertir lugares, crear maneras extravagantes de movernos. Saber que el girar provocará en los demás, introspecciones, mirar nuestros pies desnudos y fríos, pero ese tono llegará y comenzará por atraer sensaciones que se encontraran el en "vaiven" de nuestra alma. Extremas son las llegadas que por sorpresa nos transgreden y comenzamos a bailar danzas caricarutizadas de nuestro devenir. Soltamos y lanzamos mil objetos, captamos su lentitud y atrapamos el espacio que existe en la conexion propia de los seres, plasmadas en quietos cuadros, que poseen la perspectiva simple, la mirada facil, la observacion directa. Y es por ello que las reacciones forman este coro, que experimenta una simiitud de sincronizaciones temporales. Dejando de lado la extrovertida instrospeccion abro mis manos, abro mi cuerpo, y me dejo seducir por el sol perfecto que brilla en esta noche de invierno, calida, que embriaga a quien no se engaña y produce un pleno movimiento en la pequeña gota que llamo corazón.
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